Carioreceptividad: qué significa y pruebas para determinarla.

La carioreceptividad expresa el grado de predisposición individual a la patología cariosa; en otras palabras, nos dice cuánto es susceptible un sujeto a problemas de caries.

En el lenguaje dental hablamos de un paciente carioreceptivo cuando una persona está particularmente predispuesta a la patología cariosa.

La caries es el resultado de las grandes cantidades de ácidos producidos por algunas bacterias que proliferan en la cavidad bucal. Estos microbios se alimentan de los residuos de azúcar que resultan de la actividad masticatoria de los alimentos.

Además de estas bacterias, llamadas cariógenos, muchas otras especies microbianas están presentes en la cavidad oral, y es precisamente el equilibrio que se crea entre estos microorganismos lo que influye en gran medida en el nivel de carioreceptividad del individuo.

En la determinación de la cariorreceptividad individual, el pH salival tiene una gran importancia; Una saliva básicamente básica, de hecho, se opone a los ácidos producidos por las especies cariogénicas, protegiendo el esmalte y previniendo la caries. A la inversa, una saliva tendencialmente ácida eleva el riesgo de patología cariosa. En la saliva, además de los bicarbonatos que amortiguan la acidez, también hay sustancias, como la lisozima, con acción antibacteriana; Las cantidades de saliva son, por lo tanto, importantes para determinar el grado de cariorecepción, por lo que se produce más saliva y el riesgo de caries es menor.

Para determinar la cariorreceptividad existen pruebas específicas, seguras e indoloras, que evalúan el flujo salival, el pH salival y la concentración salival de bacterias cariogénicas (lactobacilos y estreptococos mutans). Un alto nivel de carioreceptividad requiere prestar especial atención a la higiene bucal en el hogar, limitar lo más posible el consumo de alimentos cariogénicos y posiblemente emprender, bajo la supervisión del dentista, un tratamiento de fluoroprofilassi.

Para concluir, debe señalarse que la flora oral se adapta a los hábitos alimenticios y la higiene oral del individuo; por lo tanto, si la dieta es rica en azúcares y una higiene bucal deficiente, la saliva será rica en bacterias cariogénicas y ácidas para su actividad. Esta consideración reduce la utilidad de las pruebas de carioreceptividad, ya que en muchos casos es un método costoso para llegar a la recomendación habitual, muy importante, de cuidar mejor la higiene bucal y la dieta para prevenir las caries.

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