Aditivos alimentarios: los que los conocen los evitan.

La elaboración de una lista de más de 1.500 aditivos alimentarios sería una tarea muy difícil y esencialmente inútil. Primero, porque los datos son solo indicativos y segundo porque sería imposible de recordar y requerirían tiempos de consulta demasiado largos. En este sentido, sin embargo, es posible consultar la guía de aditivos en wikipedia.

En este artículo intentaremos centrar nuestra atención en algunos puntos.

El Ministerio de Salud y las diversas comunidades internacionales tienen como objetivo proteger y tranquilizar a los consumidores mediante la regulación del sector con leyes específicas:

  • Los estudios realizados para establecer la toxicidad de los aditivos se realizan principalmente en animales y no hay evidencia de sus efectos a largo plazo. ¿Quién le asegura que lo que no es dañino hoy no será así después de 50 años de empleo continuo?
  • es imposible probar todas las combinaciones posibles de aditivos y sus respectivas dosis de ensayo. Nada nos impide pensar que las combinaciones particulares de aditivos, inofensivas si se toman individualmente, pueden tener repercusiones negativas en el organismo.
  • es imposible conectar los aditivos a la aparición de todas las enfermedades; Si un aditivo no causa directamente una enfermedad, no se excluye que pueda contribuir a su aparición de alguna manera.
  • si el supuesto efecto negativo de los aditivos presentes en un alimento se agrega al de otro alimento y así sucesivamente durante un día, una semana y un año, considerando el uso cada vez más masivo en el campo industrial, que nos asegura que realmente estamos exentos de los peligros?
  • la industria en el sector tiene una facturación récord que aumenta año tras año (unos 20 mil millones de dólares en 2000); Estos datos deberían al menos hacer que los consumidores piensen más inteligentes y traviesos.
  • finalmente, considerando que en los países industrializados se ha calculado un consumo anual promedio de aditivos igual a 6-7 kg por individuo.

En resumen, es realmente difícil orientarse en este mundo que todavía es un tanto oscuro. No es posible expresar un solo juicio, no es posible afirmar que los aditivos alimentarios son inofensivos, pero ni siquiera condenarlos injustamente.

Confiar es bueno, no confiar es mejor

Algunos consejos para proteger al consumidor:

  • en el supermercado, prefieren alimentos con bajo contenido de aditivos; haga las compras con el cerebro y no con los ojos: si el color de un alimento es demasiado llamativo, compárelo con el precio. Si es barato, ciertamente no se han usado colores artificiales.
  • Prefiere los alimentos frescos, evite los alimentos precocidos y envasados ​​en los que el uso de aditivos suele ser importante.
  • Redescubre la cocina tradicional con ingredientes naturales de primera calidad.

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